15 años

15 años apostando a la construcción

ciej 15 chicoHace más de 15 años un congreso de nuestro Sindicato se planteó el objetivo de crear  su centro de estudios.  La iniciativa, por otra parte, buscó superar los cánones tradicionales frecuentes en este tipo de institutos incorporando el enorme desafío de promover la investigación. En consonancia con las especificidades de nuestra función como trabajadores desarrollar líneas de trabajo sobre la justicia y el Poder Judicial. Así ocurrió, por solo citar un ejemplo, con los aportes realizados en la reforma de los poderes judiciales. Un tema hasta el momento poco abordado. Incorporar conocimiento no solo con la perspectiva de los trabajadores sino al servicio de nuestro sindicato y de la sociedad. Sin dudas este binomio también ha marcado el desarrollo del propio Centro que ha promovido la formación de los trabajadores judiciales pero evitando una política restrictiva al abrir sus puertas al conjunto de los más variados sectores.  Buen ejemplo de ello son los talleres y cursos que el CIEJ ha llevado adelante sobre violencia de género desde ya hace más 10 años convirtiéndose en un referente en el tema (lo que por otra parte motivó su convocatoria a la Comisión de Género y Equidad de la Cámara de Representantes).  El motivo original, un pedido de compañeros del Departamento de Asistencia Social preocupados por la ausencia de formación institucional,  se vio superado con una amplia y variada participación. Otro tanto ha ocurrido en materias sensibles como la situación de niños y adolescentes (particularmente en lo que hace a penalidad juvenil). También en este aspecto nuestro Centro ha tenido un compromiso destacado.  Uniendo teoría y práctica tuvimos un importante papel en la conformación de la Comisión No a la Baja.

Desde sus inicios nuestro Centro ha desarrollado una vigorosa política de formación de nuestros compañeros la que se manifiesta en instancias específicas para delegados y de formación en delegaturas, cursos para jóvenes, etc.  Desde el 2006 impulsó la realización de regionales (y subregionales) en todo el país lo que fomentó la amplia participación de compañeros.  La misma ha sido acompañada con materiales de apoyatura y de consulta. Probablemente en ellos tiene su génesis las Ediciones del CIEJ que ya se aproximan a la decena de libros, cuadernos, manuales y por supuesto nuestra revista Espacio Abierto que ya ha llegado a su número 26.  13 años de aparición regular con la presencia de investigadores destacados de más de quince países.

Pero,  sentimos, que frecuentemente el balance de las actividades ha dejado por el camino una cuestión que suele  darse por sentado: la existencia y permanencia misma del Centro. Como si fuera una obviedad que las propuestas concluyen necesariamente con el “éxito” del planteo original (en este caso la resolución de un Congreso de AFJU).  En los movimientos sociales, y en nuestro propio sindicato,  tenemos experiencias al respecto del largo camino que existen entre las buenas intenciones y la consolidación de una propuesta.  Valiosas proyectos no plasman y quedan en el entusiasta impulso inicial hasta terminar por diluirse. Seguramente al compañero que lee esto se le puedan ocurrir varios ejemplos. Lejanos y cercanos.

Al repensar estas experiencias, posiblemente, deberíamos tener presente las claves principales de la vigencia del Centro. En primer lugar, las propias definiciones emanadas del Congreso que con su espíritu innovador han apostado al crecimiento. En segundo término, la consolidación de la idea del CIEJ como “política de Estado” (por decirlo en los términos manejados por varios de los compañeros que se sucedieron en la secretaría general de AFJU) más allá de las dinámicas del sindicato. En tercer lugar, la propia estructura del Centro que tiene en su Consejo (por su propio reglamento) dos integrantes de la dirección de AFJU (tradicionalmente de dos corrientes de opinión diferente). Ello se complementa con la fijación de planes de trabajo presentados oportunamente  la dirección. Esto ha sido una característica permanente que ha acompañado el intercambio con los miembros del Consejo Ejecutivo.  Estamos convencido que el debate en los canales orgánicos del sindicato siempre nos han aportado y lo hemos promovido. Bienvenidos ellos y contamos en que se amplíen desde el momento que estos suman.  En cuarto término, y lo que muchas veces pasa desapercibido, el fuerte compromiso de aquellos que durante todos estos años han militado con constancia y dedicación en el Centro.  Dando su tiempo y esfuerzo para su crecimiento y desarrollo.  Sabedores que la apuesta es construir para desde nuestro lugar el sindicato crezca. La respuesta central a las preguntas sigue siendo trabajar para construir. Es el que da la satisfacción y la alegría, que tras década y media de tarea se ha puesto un granito de arena para que nuestro Sindicato sea mejor.  Sin dudas hay otras formas posibles.  Posiblemente más confortables como el de limitarse al cuestionamiento cerril  o a la crítica ligera. Entendemos que ese se convierte en el espacio de la esterilidad.  Nosotros seguiremos apostando al camino de construir. 

15 años sumando

15 COMPUEn este mes que nuestro Centro cumple 15 años deseamos hacer llegar un abrazo a quienes de una u otra forma han sido parte de su historia. A todos los compañeros que durante una década y media con su constancia han hecho posible primero su existencia, luego su consolidación y fundamentalmente su crecimiento. Que también han generado una forma de sentir la militancia caracterizada por el cariño, la lealtad y la solidaridad. Esa ha sido y sigue siendo la impronta del CIEJ de la que tan orgullosos estamos.
A todos los que ponen el trabajo cotidiano o el apoyo regular o el esfuerzo en tareas puntuales como ocurre, por solo citar dos ejemplos, con Espacio Abierto o con la tarea enorme del Foro Justicia. Sin ellos no es posible.
A las organizaciones amigas en Uruguay y en el exterior y a sus integrantes con quienes hemos compartido proyectos a lo largo de los años y que han sido y son parte esencial de nuestro desarrollo. Hoy son simplemente referentes y amigos a los que sabemos que podemos apelar.
A aquellos que tienen una voz de aliento o una palabra de estímulo. Gracias porque suma particularmente en los momentos más complejos.
A los que con la crítica constructiva nos ayudan a crecer. Es la que permite corregir y minimizar errores. Reorientar rumbos. Eso es lo que posibilita la crítica entendida como tal. Su verdadero significado. Hay palabras que suenan de forma similar pero solo son eso: sonidos semejantes. Como casa y caza. Pero al igual que como pasa con estas, van hacia direcciones opuestas. Unas enriquecen, las otras se las lleva el viento.
Finalmente, un recuerdo a los compañeros queridos que no están. Ellos han sido también parte de nuestra impronta. Ellos son parte de nuestra memoria.

Otro 28 de junio

28 junioEste 28 de junio se conmemora en muchos países del mundo el Día del Orgullo LGTBI. Como consignan diferentes medios de comunicación, es una oportunidad en la cual los colectivos de lesbianas, gays, transexuales, bisexuales e intersex, junto con otros sectores de la población, se convocan en manifestaciones públicas para celebrar su identidad sexual y bregar por poder expresarla con libertad y sin miedo a ser víctimas de violencia. El movimiento recuerda los hechos acaecidos en Nueva York el 28 de junio de 1969 cuando, tras las redadas policiales contra homosexuales en el pub Stonewall Inn, se generaron manifestaciones en su rechazo que han sido consideradas las primeras reacciones en defensa de los derechos de los homosexuales.
En particular, en nuestro país se cumplen 25 años desde la primera manifestación, llevada adelante por una veintena de personas. Si bien desde entonces se ha avanzado en el reconocimiento de derechos y en la implementación de políticas de igualdad, aún falta mucho camino por recorrer.
Como señala Walter Alonso Bustamante “es necesario y vigente hablar de estos derechos porque aún hay discriminación, violencia y muerte de muchas personas, porque sus cuerpos, su orientación sexual y/o su identidad de género no son acordes a lo hegemónicamente establecido.” Agrega, por otra parte, que “Para superar la homofobia y el heterosexismo es preciso cambiar las valoraciones culturales (así como sus expresiones legales y prácticas) que privilegian la heterosexualidad, niegan igual respeto a los gays y lesbianas y rehúsan reconocer la homosexualidad como una manera legítima de ser sexual.” (pp. 61 y 59)*
En este sentido, Diego Sempol señala que, entre otras cosas, “Es necesario (…) promover una transformación de los universales implícitos en el sistema educativo, a través de una fuerte crítica de sus marcas heteronormativas, de forma que se constituya un nuevo universal, por el cual, entre otras cosas, las sexualidades e identidades genéricas no heteroconformes y la diversidad de familias reconocidas hoy por el estado sean incluidas explícitamente en la institución, sus reglamentos, formularios, currículas y prácticas. Solo un alineamiento entre una cultura institucional que reconoce cotidianamente la diferencia sin problemas y el desarrollo de estrategias operativas que confrontan y abordan las formas de violencia que se desencadenan entre los/as estudiantes resultará creíble y efectiva. De lo contrario, se cae en la artificialidad de posturas políticamente correctas (sin carácter sustantivo) que hablan de igualdad y respeto para todos, pero en los hechos, y a modo de ejemplo, la población trans no puede ingresar al baño de los/las estudiantes.” (p. 90)*

*Los fragmentos corresponden a los artículos “Homofobia de Estado y derechos humanos. Una mirada desde Colombia” de Walter Alonso Bustamante Tejera y “Violencia de género, heteronormatividad y bullying. Entre las relaciones posibles y los cambios imprescindibles” de Diego Sempol, que se encuentran en el libro “En clave de género: la construcción de la violencia” (comp. por Serrana Degado Pucurull y Pablo Piquinela Averbug), del Fondo de Publicaciones del CIEJ.

 

A 44 años del golpe de Estado

golpe de EstadoA 44 años del Golpe de Estado, queremos recordar las palabras de dos ex-presos políticos entrevistados en el libro “Historias Debidas” realizado en conjunto por compañeros de Ielsur, Crysol y Ciej en 2012. Apelar a la memoria es una de las formas de aprender sobre el pasado y comprender el presente.
“…la denuncia [por torturas durante la detención] es muy importante para contar parte de la historia ignorada o silenciada, y yo lo veo como un acto de responsabilidad ante la sociedad para que se haga justicia y desenmascare a los asesinos. También lo siento como un acto de amor hacia las nuevas generaciones, ya que la impunidad los expone a pasar por lo mismo en el futuro; me parece muy importante todo lo que se haga para el ‘nunca más’.”(Albert Moreira, p. 138)
Al fin de cuentas nada tiene que ver con odio, ni rencor, ni revancha. Es Justicia, si no hay Justicia hay Impunidad. La Justicia se hace entre todos. Cosa grave la Impunidad…”(Juan Seade, p. 155)